Mendigo porfiado consigue limosna…

Todos sabemos lo duro que es perder una flash o un  disco portátil. Así que cuando la semana pasada el disco portátil nuevo de 1 Tb que acababan de regalarme dejó de funcionar, metí un puñetazo sobre la mesa (todavía me duele la mano) y empecé a probar posibles soluciones.

El Gparted no reconocía el disco, fdisk -l menos, nada de lo que le hice funcionaba. Intenté hacer un trato con el lado oscuro de la fuerza, y probé en un XP y un Windows 10. Ninguno lo reconocía. Me fui a casa más aplastado que billetera antes del cobro.

En la casa, “por despecho”, para no dejar nada por hacer, probé con un Ubuntu 12.04. el Gparted no reconocía el disco, fdisk -l no lo veía, etc.

Le zumbé un mkfs.vfat /dev/dispositivo por consola y no vi que pasara nada, así que me puse  a hacer otras cosas. Al cabo de un rato lo miré y oh sorpresa!  Ubuntu me dice que tengo una flash de 2 GB en /dev/sdb1. Se dio el milagro! Levanté el Gparted, formateé el disco correctamente, y la historia tuvo un final feliz.

 

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