Con una ayudita de mis amigos…

Así dice la canción de los Beatles, y más verdad no puede ser que cuando tenemos algún rollo impresionante de esos que no les encontramos solución, un buen amigo nos señala lo obvio…

Y valga  esta circunstancia para retomar este blog que la falta de tiempo me  había hecho descuidar. Que lo que me ha pasado le puede pasar a otros.

Resultó que en un esquema de permisos de navegación de los usuarios controlado mediante la combinación Samba 4+Squid (usando LDAP_AUTH para autenticar a los usuarios)  de pronto el Squid deja de permitir la navegación e insiste a porfía en presentar su ventanita, una y otra vez. 

Los usuarios se autenticaban sin problemas contra el Samba 4, luego no podía ser un rollo del “dominio” (palabra mal usada por Microsoft, pues dominio es otra cosa, pero a estas alturas ya no hay quien cambie eso). Revisé mil veces el Squid, pero no hallaba ningún fallo. Teniendo que irme, dejé para la noche el pensar con más calma dónde podía radicar el problema. Aproveché la existencia del toDUS, que no sé por qué tan pocos lo usan, y consulté a los colegas que tengo en los contactos.

El bueno de Arián Molina me comentó sobre distintas posibilidades y luego me hizo la pregunta del siglo: “¿No será que se te venció la contraseña del usuario que tienes para que lea mediante el LDAP_AUTH?”. Pues efectivamente esa era la clave del enredo: había olvidado algo tan obvio como teclear un

./samba-tool user setexpiry usuario-que-tengo-para eso –noexpiry

cuando establecí el tinglado.

Así que anoto otro de mis descuidos espectaculares y pido un hurra por el toDUS y los buenos amigos.

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